sábado 13 de febrero de 2010

Sobre el alma castellana

Como nueva entrega (las actualizaciones de momento, no son muy frecuentes lamentablemente, por falta de tiempo) anadimos al blog esta mítica poesía de Machado, con un comentario al final.

ENCINARES CASTELLANOS

¡Encinares castellanos,
en laderas y altozanos,
serrijones Y colinas
llenos de oscura maleza,
encinas, pardas encinas:
humildad y fortaleza!

Mientras que llenándoos va
el hacha de calvijares,
¿nadie cantaros sabrá,
encinares?

El roble es la guerra, el roble
dice el valor y el coraje,
rabia inmoble
en su torcido ramaje:
y es más rudo
que la encina, más nervudo,
más altivo y más señor.

El alto roble parece
que recalca y ennudece
su robustez como atleta
que, erguido, afinca en el suelo.

El pino es el mar y el cielo
y la montaña: el planeta.

La palmera es el desierto,
el sol y la lejanía:
la sed: una fuente fría
soñada en el campo yerto.

Las hayas son la leyenda.
Alguien, en las viejas hayas,
leía una historia horrenda
de crímenes y batallas,
¿Quién ha visto sin temblar
un hayedo en un pinar?

Los chopos son la ribera,
liras de la primavera,
cerca del agua que fluye,
pasa y huye,
viva o lenta,
que se emboca turbulenta
o en remanso se dilata

En su eterno escalofrío
del agua del río
las vivas ondas de plata.

De los parques las olmedas
son las buenas arboledas
que nos han visto jugar,
cuando eran nuestros cabellos
rubios y, con nieve en ellos,
nos han de ver meditar.

Tiene el manzano el olor
de su poma, el eucalipto el aroma
de sus hojas, de su flor
el naranjo la fragancia:
y es del huerto
la elegancia
el ciprés oscuro y yerto.

¿Qué tienes tú, negra encina
campesina,
con tus ramas sin color
en el campo sin verdor;

con tu tronco ceniciento
sin esbeltez ni altiveza,
con tu vigor sin tormento,
y tu humildad que es firmeza?

En tu copa ancha y redonda
nada brilla
ni tu verdioscura fronda
ni tu flor verdiamarilla.

Nada es lindo ni arrogante
en tu porte, ni guerrero,
nada fiero
que aderece su talante.

Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede.

El campo mismo se hizo
árbol en ti, parda encina.
Ya bajo el sol que calcina.
ya contra el hielo invernizo,
el bochorno y la borrasca,
el agosto y el enero,
los copos de la nevasca,
los hilos del aguacero,
siempre firme, siempre igual,
impasible, casta y buena,

¡oh tú, robusta y serena.
Eterna encina rural
de los negros encinares
de la raya aragonesa
y las crestas militares
de la tierra pamplonesa;

encinas de Extremadura,
de Castilla, que hizo a España,
encinas de la llanura,
del cerro y de la montaña;

encinas del alto llano
que el joven Duero rodea,
y de] Tajo que serpea
por el suelo toledano,
encinas de junto al mar
-en Santander-, encinar

que pones tu nota arisca,
como un castellano ceño,
en Córdoba la morisca,
y tú, encinar madrileño,
bajo Guadarrama frío,
tan hermoso, tan sombrío,
con tu adustez castellana
corrigiendo,
la vanidad y el atuendo
y la hetiquez cortesana! ...

Ya sé, encinas
campesinas,
que os pintaron, con lebreles
elegantes y corceles,
los más egregios pinceles,
y os cantaron los poetas
augustales,

que os asordan escopetas
de cazadores reales:
mas sois el campo y el lar
y la sombra tutelar
de los buenos aldeanos
que visten parda estameña,
y que cortan vuestra leña
con sus manos.


Tenía que ser la encina, y no otro árbol, el escogido por la literatura (también Unamuno lo hizo) como símil del carácter castellano, sin duda, no podía ser otro.

La distribución de la encina, pese a citarse en las guías como "mediterránea", erróneamente, es fundamentalmente castellana. Tampoco espanola. En la Cornisa Cantábrica ibérica apenas existe (demasiada humedad), donde la sustituyen los robles y hayas, lo mismo que en Portugal, donde la sustituyen los robles y alcornoques. Tampoco en el Valle del Ebro aragonés (suelos demasiado salinos) ni en el Levante mediterráneo, donde abunda más los pinos en su lugar, o el desierto puro en el sureste. Y en la Península Itálica y en los Balcanes existe, pero es mucho más escasa, se pasa más directamente de especies eurosiberianas de climas continentales europeos (hayas, robles) a pinos y desiertos propiamente mediterráneos.

La encina encaja perfectamente con la definición del castellano por antonomasia no solo por eso, sino por su propio carácter: es un árbol de crecimiento lento, y que no se eleva mucho, más bien "achaparrado" (palabra precisamente derivada de chaparro, encina), pero crece en casi cualquier terreno donde las condiciones permitan la vida vegetal, salvo los suelos salinos (es incompatible con la sal), resiste sequías, inundaciones, extremados fríos, o calores infernales. La encina en estas condiciones crece despacio, pero vive muchos anos. Esta dura y lenta supervivencia tiene sus frutos: su madera tiene un gran poder calorífico, y se utiliza tradicionalmente para construir las piezas sometidas a los mayores rozamientos, a los trabajos más duros, por su gran resistencia.

Como colofón, y en esta línea, anado la bonita descripción del castellano de Luis Pérez Rubín.

"El verdadero castellano es indomable, no le reduce ni el frío ni el calor ni el hambre ni la tortura, ni la paz ni la guerra, es altivo y libre bajo una apariencia humilde y sencilla; y desde remotas épocas, miestras otros pueblos y razas de la historia vivían en la servidumbre, él sólo impera por la generosidad y el heroismo.

Antes morir que entregarse. Fue aventurero e independiente, con orgullo y dignidad de su pobreza llega a mendigante, pero no a esclavo.

En cambio se rindió siempre al que le llamó amigo."

Valgan estos poemas, no con motivo de hacernos creer más que nadie, de lo que los castellanos, y menos los de hoy día, distamos mucho, sino como estímulo para no creernos tampoco menos que nadie, que es el problema. Castilla tiene un valor incalculable, y NADIE tiene derecho a ningunearla ni robarla, ni a echarnos en cara el ser lo que somos.

En esta línea va a continuar este blog.

martes 10 de noviembre de 2009

El Tajo también es patrimonio ¡exígelo!


Unas imágenes de nuestro puente que expresan la inconformidad con la degradación insostenible del Tajo. Estas imágenes merecen estar en el blog, testimonio de una pequeña llama encendida, de una conciencia social que despierta ante la cascada de agresiones hacia nuestro río, patrimonio insustituible de todos los castellanos: el Trasvase Tajo-Segura, el Trasvase del Tajo a Daimiel, el derroche de sus afluentes en campos de golf y no-depuración de sus aguas tras su uso en la Comunidad de Madrid, un más que posible Trasvase Tajo-Segura II, esta vez desde Valdecañas (Cáceres)....

Contra ellos, solo la Red Ciudadana por la Defensa del Tajo y sus ríos (www.redtajo.es), que representa a la ciudadanía de la cuenca en su globalidad, compuesta por diversos grupos de la cuenca, siendo en Toledo la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo, a quien corresponden estas imágenes. ¡Gracias Plataforma!

Una última imagen que muestra el motivo de esta protesta. Este es el "líquido", que no agua que lame hoy día los pilares del Puente de San Martín. "Esto" es lo que rodea ahora la ciudad de Toledo, en vez del río Tajo.

Desde "Las Tierras Altas" nos permitimos rebautizarlo como "Caudal Blanco y Negro", como blanca es la capa espumosa y pestilente sobre su superficie, y negras son las aguas que traen todo tipo de residuos disueltos, que acumulan décadas de cienos, podredumbre, desechos, y olvido y marginación.


sábado 7 de noviembre de 2009

La imagen del blog

En esta entrada comentaré porqué elegí la imagen del título del blog.

En ella tenemos el Puente de San Martín de Toledo. Original del bajomedievo castellano, fue construído en el siglo XIII, aunque con posteriores modificaciones, ha cumplido junto con el de Alcántara su función siendo el paso al sur del Tajo desde Toledo hasta finales del siglo XX.
Este puente ha sido todo este tiempo el paso de miles de personas, toledanos y foráneos, más o menos importantes, en tiempos de paz o de guerra; los ganados de La Mesta; tuvo incluso casas dentro hasta el siglo XVII, incluída la del Alcalde de la ciudad; vehículos a motor en el siglo XX; y finalmente miles y miles de turistas.
Y como no podía ser menos siendo pieza fundamental de la inacabable lista de patrimonio histórico toledano, tiene también su propia leyenda aunque no viene al caso.

Debajo tenemos algo innombrable en el antiguo cauce del poderoso Tajo, que en tiempos geológicos creó el abrupto tajo -quizá el que le diera el mismo nombre al río- que hizo que fuera elegido su lugar como emplazamiento defensivo, dando origen a la misma Toledo.
Una enorme cloaca ocupa actualmente su lugar, como resultado de la política hidrológica totalmente funesta llevada a cabo por el Estado Español, combinando un Trasvase injusto y asesino en su misma cabecera, y de la aglomeración urbana de la capital del país, que genera todos esos metros cúbicos de residuos líquidos mal depurados, que se dejan arrastrar valle abajo por el antiguo cauce del Tajo.

En mi blog el puente representa un orgulloso pasado. El pasado castellano de fuerza creadora tal, sobresaliente entre sus contemporáneos, que edificó ese puente que ha resistido a mil embates de la historia, para llegar a hoy día convirtiéndose en Patrimonio de la Humanidad -de los que por cierto, tenemos muchos ejemplos en Castilla-. El puente representa ese pasado, y la unión de los castellanos, igual que en los billetes de euro los puentes representan la unión de los pueblos de Europa.

La cloaca, que no río, representa el presente, el presente turbio y sucio que asola Castilla. Hablamos de estos ríos que se roban, pero también de carreteras que no se construyen, de pueblos y comarcas enteras que se abandonan, de cultura, tradiciones, patrimonio natural, cultural, arquitectónico... que se pierde. De bosques que se queman por el abandono que sufren. De cómo los van sustituyendo urbanizaciones planificadas por cuatro caciques que se enriquecen despilfarrando los recursos de todos.

Cuando hoy el resto de Europa está consiguiendo recuperar todos sus ríos, tras haber sufrido mucho las consecuencias de la Revolución Industrial, en Toledo, en Castilla seguimos sufriendo esta mierda -nunca mejor dicho-. Sufriendo en silencio, como quien dice, también literalmente.
La enfermedad grave que afecta a la Castilla de hoy es su silencio. Su silencio ante todos los viles atropellos y zancadillas que se ponen a su desarrollo necesario como pueblo. Su silencio ante tanto canalla, tanto de fuera como de dentro, que siguen dañándola conscientemente, que siguen haciendo girar la espiral de destrucción.

La barandilla de la izquierda representa el blog, el punto desde el que observamos esta triste dualidad.

Este blog pretende poner su granito de arena para decir ¡basta ya!. Basta ya de silencio. Como tiene derecho a existir el Tajo, también Castilla tiene derecho a existir, y a reconducir su desarrollo como determine, de manera acorde a este siglo XXI.

sábado 4 de julio de 2009

Sobre el "españolismo" de Castilla (I)

Una vez presentado el blog, es hora de empezar a publicar, no con un tema baladí sino que iremos "al grano", con un asunto que posiblemente traiga cola.

Hartos estamos de leer las acusaciones a Castilla como "españolista" y centralista, normalmente venidas de parte de una izquierda española poco documentada y culta, que trata de erradicar los sustantivos "Castilla" y "Castellano" allá donde se encuentren, ya que lo no castellano dentro del Estado Español "mola" y es enemigo del centralismo. El otro lado de la incultura no nos ofrece mucho más, con una derecha que simplemente intenta pasar por el Estado su apisonadora empeñados en hacer creer que la española es una única realidad, una e indivisible. Castilla simplemente, les da igual.

Esta tierra soportó durante la dictadura nacionalista de Franco, la mayor de las sangrías poblacionales que ha sufrido un pueblo del Estado Español en período similar de su historia. Los registros de evolución de la población están para testificarlo.

Como ejemplos de esta funesta política tenemos la implantación de toda la industria estatal en las zonas periféricas costeras o en Madrid, o la ejecución de la única sangría hídrica que soporta una cuenca hidrológica de todo el Estado: el Trasvase Tajo-Segura.

Y lo sigue soportando, porque no se les ha antojado acabar con esta injusticia ni a los herederos del régimen franquista, ni tampoco "a los de enfrente", sus enemigos ignorantes que tienen a Castilla como "sinónimo del mal, del centralismo".

Sangría tal, que esta consiguiendo casi aniquilar el río más largo de la Península, una pieza insustituible del patrimonio natural y cultural no ya español, sino ibérico. Pero bien, parece ser que dicho patrimonio nos importa más a los malvados castellanos, que a aquellos "libertadores anticentralistas", o a los otros "defensores de la única patria española".

Otro ejemplo de dicha política lo tenemos en una red carreteras de alta capacidad plenamente radial, directamente de Madrid a las áreas costeras de la periferia peninsular dejando totalmente de lado la inmensa mayoría de las ciudades castellanas. Error que hoy se repite de nuevo en la planificación de la nueva red ferroviaria de Alta Velocidad. La España de la "rueda de bicicleta": de la megalópolis madrileña a las regiones costeras a toda velocidad por alguno de los "radios de la rueda", sin mirar siquiera a Castilla. Total, si es un desierto. Si "sobra agua" luego en ese desierto, paradójicamente, se manda con un "trasvase solidario" al centro o a los bordes de la rueda, y se acabó.

Llegamos así al momento presente, en la España de finales del 2009. Este blog no pretende ser de ningún partido político, pero sí que se declara total enemigo de los dos mencionados indirectamente, que no han movido un dedo, ni demostrado el menor respeto por Castilla en todos los años de democracia, sino que la han ignorado y utilizado enfrentando a su población a otros pueblos del Estado para su beneficio electoral exclusivo, poniendo en unos lugares una cara, y en Castilla otra.

La Castilla que quiere representar este blog es una que ya está harta de ellos y de sus políticas de exterminio cultural y expolio patrimonial. Una Castilla que reivindica su derecho a existir, simplemente.

Sin poner cortapisas encima de ninguno de los otros pueblos españoles, para que en su territorio utilicen sus recursos como mejor les parezca, promuevan su cultura libremente, y se desarrollen como pueblos, sin perjudicar a los demás. Ello será beneficioso para España en su conjunto, a la que respetamos. Pero no podemos admitir nuestra aniquilación, ni por ella, ni contra ella.
Castilla quiere existir. Castilla quiere su espacio en el siglo XXI. Tiene importantes contribuciones que hacer al mundo.

Ese es el espíritu de este blog.

jueves 2 de julio de 2009

Bienvenidos

Bienvenidos a este blog, "Las Tierras Altas".


Le he querido dar este nombre por ser la que para mí es la característica geográfica más definitoria de la tierra de la que va a tratar este blog: Castilla.


Tengo antes que nada que pedir disculpas a los habitantes de la comarca soriana que lleva el mismo nombre, si aún queda alguno. Tierras Altas, esa olvidada esquina de Soria pasado el Puerto de Oncala hasta el límite con Logroño, quizá la comarca más despoblada y olvidada de toda Castilla (y la competencia es dura, lamentablemente). Pero bueno, hoy no es el día para hablar de esta interesante comarca.


Volviendo al tema, no hay en todo el continente europeo (aunque sí en el mundo, cierto es, pero muy lejos espacialmente y como consecuencia, culturalmente), con una mayor altura media que nuestra meseta. Esta es una realidad irremediablemente asociada con lo que llamamos Castilla en toda su historia.

Como prueba de ello están ciudades como Soria, Cuenca, Ávila o Segovia, por encima de los mil metros de altitud. Pero no solo: Madrid a 667 metros sobre el nivel del mar es la capital de Estado más alta de Europa. Incluso las ciudades más bajas de Castilla están a mayor altura que casi todas las ciudades del resto de Europa.

Quiero antes dejar claro que para mí las naciones, pueblos, regiones... como cada uno lo quiera llamar, vienen definidas por factores sociales (que vienen marcados muy directamente por el medio en el que se desenvuelve dicho pueblo o nación, y por sus relaciones con otros pueblos cercanos), naturales y por último históricos: según mi concepción lo importante del pasado es que son los pasos dados por cada pueblo hasta llegar a su momento presente.
No entran dentro de los propósitos de este blog las discusiones sobre qué pueblo o valle forma parte o no de Castilla.
También va desencaminado quien crea que voy aquí a hablar básicamente del Cid u otros personajes medievales, de castillos, del Quijote o de los poemas de Machado.
Todo eso está muy bien, y forma parte de Castilla, del impresionante bagaje natural que estas tierras han atesorado al paso de los siglos.


Todos ellos han pasado por aquí en su momento histórico, han sido fruto de las condiciones que esta tierra y los tiempos han impuesto, y han dejado aquí su legado.


Pero todos ellos en sus caminos en diferentes épocas han compartido otros compañeros, visto otros personajes, más anónimos, más cotidianos, pero más imperecederos: el viento en los campos de infinitas fronteras, creando al pasar oleajes en el cereal, primero verdes y luego dorados. Los carboneros que suben a la sierra a por tocones de encina para cuidarse de los yelos. El campesino mirando al cielo queriendo saber si vendrá buena la cosecha ese año. Las viñas retorcidas y tiesas por la escarcha y el sol. Las caminatas de los pastores en búsqueda de pastos casi siempre fugaces. Serranías nevadas en la distancia bajo un cielo azul y helado....


Estos personajes más silenciosos son sin embargo los que más forma han dado a Castilla. Antes incluso de que se llamara así. Aunque quienes mandaran y ordenaran sobre ella se dieran el nombre de visigodos, árabes, romanos, celtas.

Esta tierra tiene una personalidad, una fuerza endógena a la que han tenido que adaptarse todos los hombres y mujeres que han pasado por aquí.
A este concepto basal, fundamentalmente, es al que me refiero con el nombre de Castilla. De ahí mi elección del nombre "Las Tierras Altas".